Comidas Caseras
Tenemos solo una dirección del hogar de un(a) madrileño/a. Nos acercamos a su puerta y tocamos el timbre. Nuestro corazón late de impaciencia... Detrás de la puerta nos espera una sorpresa: el anfitrión nos da la bienvenida y nos invita a probar su plato favorito cocinado por él mismo. Mientras saboreamos la comida experimentamos la vida diaria madrileña de primera mano. Al terminar continuamos nuestro camino de casa a casa siguiendo las huellas de nuestros anfitriones...




